
Diversidad genética: ¿Qué es?

El ADN es la molécula que almacena —en forma codificada— el manual de instrucciones para “construir” un determinado ser vivo. Pero no todo el ADN codifica algo funcional, sino solo unas pequeñas regiones llamadas genes. Por esta razón, al ADN también se lo conoce como material genético.
Todos los organismos que conforman una especie (por ejemplo: maíz, papa, cuy, vicuña, etc.) comparten los mismos genes. Estos son responsables de controlar ciertas características como el color, la forma, la textura, el tamaño, la resistencia a las enfermedades y a las condiciones adversas del entorno; así como también sus propiedades nutritivas o medicinales.
Las especies, a su vez, están divididas en poblaciones, las cuales han migrado hacia distintos lugares del planeta a lo largo del tiempo, ya sea por cuenta propia o través de un intermediario. Algunas se han adaptado a las condiciones de su nuevo entorno, mientras que otras simplemente han dejado de existir.
Si bien todas las poblaciones de una determinada especie comparten los mismos genes, un análisis profundo nos mostrará que existe variabilidad dentro de ellas, es decir, hay diferencias genéticas dentro de las especies que muchas veces no se aprecian a simple vista. ¿A qué se debe?
El material genético no permanece invariable por siempre. Suele sufrir cambios aleatorios con el paso del tiempo. A esos cambios se los llama mutaciones, y en ciertas especies se dan mucho más rápido que en otras.
Algunas mutaciones producen variantes genéticas con efectos perjudiciales para los individuos y mueren o no llegan a reproducirse. Otras variantes son inocuas y pasan desapercibidas. No obstante, hay algunas que, bajo ciertas condiciones (ambientales, ecológicas, climáticas, etc.) le dan una ventaja al que las posee. Estas últimas se acumulan en la población —aumentan su frecuencia— a través de un proceso conocido como selección natural.
Sin embargo, también existe un proceso aleatorio conocido como deriva genética, por el cual cambia la proporción de las variantes genéticas sin que estas necesariamente sean beneficiosas para la población. ¿Y qué a pasa cuando dos poblaciones se encuentran y se cruzan entre sí? Aquí hay un intercambio de las variantes genéticas que poseen, también conocido como flujo de genes.
A todas estas variantes de un mismo gen, distribuidas en diferentes proporciones dentro de las poblaciones, se las conoce como diversidad genética.
Las mutaciones, las migraciones, la selección natural, la deriva genética y el flujo de genes son las principales fuerzas evolutivas que permitieron la aparición de todas las especies que hoy conocemos —y las que aún desconocemos— y las diferencias que hay dentro de ellas.
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